martes, 19 de julio de 2011

HERMANO CHILENO

Martes 19 Julio 2011

Chile crece en PIB pero no en felicidad y las demandas del común de la gente van más allá de los simples maquillajes a la legislación que han hecho gobiernos pseudo-democráticos que supuestamente representan a la ciudadanía pero sus oídos están lejos de escuchar el gemir del pueblo. Lentamente, paso a paso, día a día se incuba una revolución sin armas, nuestra trinchera el ciberespacio monitoreado y las avenidas de nuestro país son el campo de batalla donde arengas, banderas y cantos pelean contra lacrimógenas, escudos y carros lanza agua además de los medios de comunicación que se han vuelto un oligopolio mas de esta larga y angosta faja de tierra.

Es así como comenzamos a soñar despiertos, en un renacer furioso usurpamos las calles y fragmentamos la garganta hasta la afonía, quizás sea la sangre indígena que corre por nuestras venas la que nos despierta y reclama a esta raza mestiza para levantarnos de este letargo. Somos la generación de los hijos paridos sin democracia, que crecimos con el Mario Bro's y el kétchup, vestidos de ropa americana y admiración al Príncipe del Rap, bailando la macarena se nos iba la infancia mientras nuestros padres nos escondían la realidad de que en el Mapocho cada cierto tiempo aparecían cuerpos inertes de compatriotas que por pensar distinto eran asesinados.

Es cierto, también cometimos errores y cuando no entendíamos algo repetíamos la frase del Chino Ríos "No estoy ni aii". Pero crecimos y con las manos limpias y el corazón sin rencor aprendimos a mirar nuestra historia (porque un país sin memoria no podrá nunca encontrar el rumbo para un futuro mejor) no solo para opinar, sino porque queremos ser constructores del mañana.


Nos cansamos de que nos relegaran a ser simples clientes, fatigados del bombardeo de ofertas y palabras como subsidios, oportunidades, bonos, tasa de interés y promesas de campaña nos parecen vacuas y sin sentido, rebotan una y otra vez en nuestra mente sin encontrar nido. Estamos insatisfechos pero no de bienes y servicios sino de la frivolidad con que nos tratan a quienes elegimos para gobernar. Ya no basta con tener el ultimo IPhone, el auto pagado en módicas 48 cuotas, con ser profesional y tener una casa en Quilicura, Maipú o La Florida. Somos los niños que crecieron con promesas de que la alegría ya viene y que nunca llegó, cada vez se hace más latente la antigua lirica de la canción "el baile de los que sobran" entre nuestros pares que siguen ganando el sueldo indigno, ¡perdón! quería decir sueldo mínimo, mientras tanto seguimos esperando que se termine la transición y fantasmagóricamente nos persiguen palabras como justicia, equidad, fraternidad.

Por la cresta que me siento indignado, cabreado de ver que unos pocos toman decisiones pensando en sus bolsillos y no en el bien común y aunque siguen proliferando los reality show, los programas de farándula y el Morandé con Compañía somos muchos los que nos cansamos de todo aquello y alzamos una bandera tricolor de la estrella solitaria pero que sentimos tan nuestra no solo cuando se flamea en un estadio sino que esta impregnada bajo la piel.

Hoy nos atrevemos a discutir por una mejor educación, salud, medio ambiente, respeto a nuestra manera de ver la vida, renacionalizar el cobre, por unas termoeléctricas y represas, por un postnatal de verdad o un sueldo y trabajo digno, nos sumamos a ese sentir y nos convertimos en el eco de todos aquellos que nos refriegan en la cara que debemos hacer algo al respecto, porque Chile es más grande que unas pocas familias que buscan resguardar sus inversiones o el gobierno de turno y el empresariado. Sé que es simple decirlo y complejo realizar nuestros sueños, pero millones queremos un cambio profundo y verdadero a nuestro país, ya no me importa que me demonicen diciendo que soy comunista (aunque no lo soy) por no tragarme lo que dice la tele y me señalen con el dedo que estoy mal y quizás sea culpa de mi madre que no me dio suficiente quaker pero como una mujer que está por dar a luz nos duele hasta las entrañas ver tanta injusticia, a pesar de ello sigo creyendo en lo profundo de mi alma que ha de nacer una nueva sociedad.

Damas y caballeros, quizás los movimientos sociales que hoy somos testigos (en mi caso testigo-cómplice) con el tiempo se debiliten pero el poder de una idea o un sueño permanecerá y depende de nosotros, las personas comunes y silvestres los gestores de todo esto y para que valga la pena debemos perseverar, porque después del invierno todo vuelve a florecer, porque no importa si eres joven o viejo, en tus manos está el futuro.

No pretendo imponer conclusiones solo dejarte un abrazo amigo y decirte que yo también quiero un Chile mejor.

“Hermano de la mano
un mar de gente me enseñará
como hacer hablar al sentimiento
en un salto cada uno da
toda la fuerza de su corazón.

Andando muchos ojos son
calor y entendimiento
endulzando, mira, la inquietud
navegando el eco de la multitud.

Corazón,
con fuerza en el corazón,
corazón,
con fuerza en el corazón…”

[Letra de “Un mar de gente” de Los Jaivas]

@IndignadosChile
@fabiancastrog

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