lunes, 8 de agosto de 2011

BUENAS RAZONES PARA IR A UN PARO NACIONAL

Lunes 8 Agosto 2011

Una cosa es clara: se equivocan mucho los que hablan de este movimiento como una maniobra del “marxismo internacional” y que califican a sus participantes como “inútiles subversivos”. Es muy preocupante pues nos da luces respecto a cuál es el verdadero ángulo desde donde el gobierno de turno está mirando el problema. Es una mirada obsoleta y quienes la sostienen (Carlos Larraín a la batuta) pelean contra lo que hoy no es más que un fantasma que alguna vez recorrió Europa, y que todavía los aterroriza por las noches. Es casi como la invocación de un trauma. La verdad es que esto no tiene nada que ver con La Habana o Moscú: sí tiene todo que ver con nosotros mismos, con Chile y su historia, con nuestra poca agradable imagen en el espejo.

Este es un descontento genuino y cien por ciento made in chilito, un gesto de verdadero socorro que
la sociedad chilena, ahogándose en deudas, le lanza a su propia elite económica, una “revolución de las redes sociales” sin un líder conocido, sin banderas, y mucho más transversal de lo que Hinzpeter puede entender y Piñera aceptar. Los intelectuales que hablan de esto ni siquiera nos venden una pomada con un discurso sobreactuado; nos relatan hechos, nos dan cifras, nos muestran gráficos en la tele, casi como un curso de “Economía para Dummies”, donde tuvieran que explicarnos el negocio de la educación con manzanitas. Si Marcel Claude y Rafael Garay, (dos economistas que en honor a la verdad, nos están haciendo el favor de ayudarnos a entender “técnicamente” el problema) nos explican hasta el cansancio cuál es la situación poniendo todas las evidencias sobre la mesa mientras son entrevistados por un animador tan conspicuo como Julio César Rodríguez en su late show, entonces ¿a qué se está oponiendo realmente una parte de la sociedad chilena? ¿a qué le teme? 

Ahora veo que hasta los hermanos Parisi, dos economistas que van por la misma línea de los anteriores, han hablado de esto y le han explicado a la gente cómo optimizar su dinero en el programa… ¡Morandé con Compañía! Por favor, hasta el programa de un animador de derecha hace un segmento donde habla del tema. Esto ya no se discute en secreto en la sede del PC, ni en las facultades de filosofía de las universidades, ni en las eternas peñas hippies de la izquierda (cuyos bares, entre paréntesis, cobran como si fueran de derecha), y los economistas que nos hablan del tema no lo hacen con un ejemplar de “El Capital” debajo de la almohada. Simplemente, son tipos que se ponen en los zapatos de cualquier chileno promedio que no sabe que le están pasando gato por liebre, y actúan con empatía ante eso. Esto es el “poder ciudadano” hasta con su página en facebook, y a lo que se le quiere poner fin no es a un modelo completo (tranquilos, no tiemblen, amigos yuppies de la bolsa) sino que la gente pide que se detenga la forma perversa de ejercerlo. Ojo, que aquí no estamos hablando ni siquiera de la derecha y su ideología (aunque ellos, absurdamente, culpen de eso al movimiento sin ver que ellos son los primeros ideologizados), estamos hablando derechamente de estafas, de delitos económicos que debieran estar tipificados y prohibidos, regulados, vigilados, sancionados con cárcel, como corresponde. Nada más y nada menos que eso.

Lo terrible de todo es que esta estafa, según se ha ido dando cuenta la gente, es la trama de una película de terror craneada en las oficinas de la UDI y RN en los ochenta, mal actuada durante veinte años por la Concertación, y sufrida por toda la clase media y baja de Chile desde hace muchos, muchos años. Demasiados, ya. Les diré una cosa: la enorme mayoría de los chilenos, con suerte hemos visto la carrera de Chile al “desarrollo” por la tele, cuando el Ministro de Hacienda nos cuenta que “este año crecimos al 6,5% y las aves nos cantan en primavera”. 

Y no estoy diciendo que nos vayamos todos a Cuba en vuelo chárter. De turista, por supuesto, mañana mismo estoy allá, tendido en una playa de aguas turquesas, pero no les voy a ser hipócrita: me gustan los cajeros automáticos y pagar con red compra para no gastar el efectivo. Me gusta almorzar en el mercado de vez en cuando y poder pasear por algunas tiendas y elegir lo que quiero comprar. Me gusta entrar a internet y ver sitios de todo el mundo. Pero lo que no comparto, como muchos chilenos ahora, es ser parte de un tipo de capitalismo que apuesta por desplumar a todo el mundo. Y luego de ver el documental “ENRON: Los Tipos que Estafaron a América”, ya sé que lo peor que el capitalismo puede sacar de una persona, en efecto ocurrió, así que a partir de entonces ya nada es imposible. Nada. Y ya que Sebastián Piñera, el multimillonario de la eterna sonrisa, es el presidente, lo que alguna vez fue “el peligro de la concentración de poder”, ahora se volvió una realidad para nosotros.

A no olvidar que Estados Unidos y a la Unión Europea están borde la recesión. Miren las multitudinarias marchas de “indignados” de los países europeos. La hambruna está matando a miles de niños en África. El aterrador cambio climático. Todos son hechos concatenados, con una lógica y un sentido muy claro, y con un fin profético: el colapso. En todo el mundo, la producción en línea liquida a mansalva los recursos naturales cuyas ganancias ni siquiera quedan en los países pobre donde fueron extraídas, miren lo que nos pasa con el cobre. Y todavía hay que escuchar insultos cuando alguien habla del tema, y lo único que hacen los obcecados partidarios del bando contrario (entre paréntesis, ¿alguien podría explicarme bien cuál es el bando contrario ahora? ¿en qué creen? ¿quién los está fabricando?) acusan de “marxismo internacional” cuando se plantea que el dinero del cobre se lo llevaban las transnacionales, mientras nosotros tenemos la educación más cara del mundo y la de peor calidad. Y las trasnacionales no se llevan 1 dólar, ¿eh?, se van con el 80% del negocio total, según Marcel Claude, unos 35 mil millones de dólares este año. Eso es como si un vecino de otro barrio (con mucho más dinero y poder que yo, por cierto) se llevara el 80% del dinero que genera mi tierra sólo porque hizo un trato bajo la mesa con un integrante no muy generoso de mi propia familia. Un primo lejano que no hizo mucho esfuerzo para resistirse al lobby. No hay que ser marxista ni muy instruido para darse cuenta que alguien nos están timando.

¿Por qué hay que ir a Paro Nacional? Simplemente, para presionar por la solución de las demandas, para frenar la estafa, para que la clase política chilena (de todos los bandos y colores) entienda que son elegidos para defender a los ciudadanos que los eligen y que no pueden comportarse como empleados de las empresas. El movimiento ciudadano exige una solución a los que tienen que darla: los políticos. El movimiento es un SERNAC a nuestra propia clase política. Ha llegado el momento de hacer una evaluación profunda y hacer cambios estructurales al modelo. El movimiento ciudadano exige protección de su propio estado en materia de sueldos, salud, educación y previsión social. Y pide a los grandes conglomerados empresariales no lucrar a costa de destruir la vida de la clase media y baja del país, y respetando los recursos naturales de todos. Por eso creo que el paro debe realizarse.

Jaime Caucao
@jcaucao

extraido de http://www.elboyaldia.cl

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